
De acuerdo con la OCDE la formación bruta de capital fijo (FBKF) ha sido baja desde la ocurrencia de la crisis financiera de 2008-2009, y la ocurrencia de la recesión del COVID19 2020-2021. Pese a que durante dicho período se mantuvieron tasas de interés de bajas en el mundo industrializado, el apetito por inversión nueva ha sido moderado. Esto ha marcado un crecimiento económico a tasas mucho más moderadas y cambios en las expectativas de retornos esperados. La incertidumbre en temas políticos, la tensión entre superpotencias militares, los cambios en las cadenas de valor, la preferencia de muchas firmas por inversiones en temas intangibles como software, desarrollo, aplicaciones, programas y por supuesto, la inteligencia artificial, llevan a cambios de paradigma que aún leen e interpretan los expertos. En América Latina, la expectativa de reformas pro mercado ha llevado a un incremento de la inversión reciente en Argentina particularmente, mientras que en países, como Brasil, la misma se mantiene en niveles mucho menos dinámicos.




