
La comprensión de lectura baja resulta ser una deficiencia para el aprendizaje y la competitividad de estudiantes y profesionales. De acuerdo con el lingüista Kris Van den Branden de la Universidad de Leuven, una reducción de las habilidades y competencias para leer textos largos implica mayor dificultad para aprobar pruebas y obtener empleo, mayores posibilidades de deterioro cognitivo a temprana edad, reducción de la autoestima, empobrecimiento del léxico personal y perdida de habilidades sociales. El declive de las competencias de lectura conlleva consecuencias en el mundo educativo, laboral y del campo de salud difíciles de ignorar. El portal EdWeek considera que hoy existen lectores apresurados que buscan abarcar textos a gran velocidad y que habitualmente responden mal a preguntas sobre los mismos. Muchos consideran que el video es un reemplazo de la lectura y la misma no es considerada como una actividad significativa. Todos estos aspectos dan lugar a estudiantes menos preparados, menos competitivos y con menos capacidad para la resolución de problemas de la vida cotidiana.




