

El Fondo Monetario Internacional considera que luego de una ola proteccionista al comercio mundial en 2025, el mundo afronta una prueba adicional materializada en la guerra en el medio oriente. Disrupción de cadenas de producción es el primer efecto visible, así como, presiones en los precios que nuevamente desafían el devenir de la actividad económica. Adicionalmente, puede decirse que se enfrenta el hecho de una mayor incertidumbre ante una duración y severidad del conflicto, una mayor fragmentación del sistema económico mundial, así como, una poderosa tensión en los mercados financieros mundiales debido al mayor nivel de riesgo soberano y el realineamiento de las expectativas frente al efecto concreto de las firmas que laboran en el tema de la inteligencia artificial. Existe amplia dispersión en las proyecciones de crecimiento económico entre zonas y países, mientras que existe más consenso en que la inflación puede ser generalizada, erosionando las posibilidades de inversión y restringiendo las opciones de política económica entre las autoridades nacionales.




