
El mercado cambiario de Brasil enfrenta una poderosa tormenta. Su moneda se debilita en lo corrido del año 2024 en cerca de -26.6%. JP Morgan ya considera que es la moneda emergente con peor desempeño en el presente año. Las preocupaciones del mercado están centradas en la trayectoria de la deuda pública, el nivel del gasto federal y un déficit fiscal que bordea el -10% del PIB. Un servicio de deuda muy influenciado por contrataciones de deuda asociadas a altas tasas de interés y un riesgo país creciente que refleja las preocupaciones por un gasto público alto son factores que han acentuado la volatilidad cambiaria. Según el diario británico Financial Times en los últimos 7 días el Banco Central de Brasil ha vendido cerca de 6 mil millones dólares para contener la tormenta. Esto ocurre pese a anuncios de recorte del gasto público y una elevación de las tasas de interés SELIC al 12.25%.




