
América Latina ha registrado un bajo crecimiento del PIB per cápita en el siglo XXI especialmente. La Universidad de Oxford, Inglaterra (2025) reporta en un trabajo académico, la alta dependencia de las exportaciones a los recursos naturales y la amplia dificultad para integrar manufacturas y servicios a los centros de acopio y distribución de otros mercados emergentes. OCDE (2012) estima que en países de la región donde la diversificación exportadora se ha dado, las ganancias en ingreso y divisas son notables y sostenibles. El economista Andrés Velasco del London School of Economics sostiene que por un lado son necesarias las reformas que incentiven la competitividad, pero que a su vez es necesario acciones que permitan coordinar inversiones, contar con bienes públicos, capacitación a la población, y entornos de negocio que permitan recompensar a aquellos agentes económicos que son innovadores y que generan ventajas competitivas de mediano plazo.




