
El Banco Mundial estima que al menos el 55% de los países emergentes cuenta con al menos un regla fiscal, y el 90% de las economías avanzadas cuenta con una regla. Las reglas fiscales tienen diversos propósitos entre los que se tienen la promoción de la disciplina fiscal, una mayor sostenibilidad Inter temporal de la deuda pública, una mayor transparencia en el gasto público y una mayor estabilidad macroeconómica. Son varios los trabajos académicos que privilegian la relación entre estabilidad fiscal y estabilidad de las variables financieras. En ese sentido distintas evidencias empíricas, indicios y datos muestran que las reglas fiscales pueden conducir a menores déficits fiscales, menores costos de financiamiento en los mercados financieros. Adicionalmente, una regla fiscal es puede ser un instrumento de estabilización macroeconómica al ser un ancla anti cíclica de la demanda agregada. Además, es una forma de provisionar recursos para eventuales contingencias, choques adversos o problemas asociados con desastres climáticos imprevistos.




