De acuerdo a información de la CEPAL, la deuda pública bruta de los gobiernos de América Latina muestra una tendencia positiva entre 2017 y 2018, con contadas excepciones. Ello presiona las finanzas públicas de los países, afecta negativamente su flexibilidad presupuestal, y minimiza su capacidad de reaccionar oportunamente ante choques económicos (internos y externos).





